jueves, abril 18, 2024

MIL MANERAS DE HACER PATRIA DESDE EL ANONIMATO- Por Lic. Jaime Selser

Las naciones del mundo y casi todas las sociedades, tienen su héroes, sus hacedores de identidad. Los que por entrega y decisión se los conocen como los que “hicieron o hacen patria”.  Los próceres del bronce y las figuras históricas de los libros, las grandes personalidades y pioneros, ocupan en nuestra mente ese lugar.   Podría entenderse el popular “hacer patria” como aquel que aportó o aporta a fortalecer al patrimonio cultural y la memoria colectiva de una sociedad. Ese patrimonio vive y reposa en el escalón inicial de la cultura  y la identidad nacional común.

La identidad se mantiene y consolida en las sociedades,  atravesando todos los calendarios. Se trasmite de generación en generación, por  tradición oral, quirográfica, impresa y en la posmodernidad: en formato digital.

Los argentinos tenemos héroes olvidados, o más bien anónimos, hacedores cotidianos de patria que de forma silenciosa aportan un grano de arena. Dicha contribución vista al detalle puede representar millones de granos a nuestra construcción colectiva como sociedad.

Los tenemos, intelectuales y escritores, trabajadores e innovadores tecnológicos, científicos, en todas y cada una de las disciplinas están, aunque no siempre los vemos, o si los vemos, a veces, no les damos el valor que realmente tienen.

Lucas Gallastegui, un argentino de 32 años estira su piernas en la plaza principal de Olavarría, toma un mate que le pasa cordial su esposa, mientras mira jugar sus dos hijos en la plaza. De niño esa misma plaza era la que tanto ansiaba para ir a jugar, de la mano de su abuelo, quien sin querer inyectó en su vida, una vocación por el Vidrio, que lo llevaría a vivir una increíble experiencia de adulto. Lastra, su abuelo era vidriero de oficio, de reconocida trayectoria en la zona y Lucas lo acompañaba en su taller todo el tiempo que podía. Sin  querer y sin buscarlo, aprendió todos los secretos de una actividad que se convirtió en industria. Como el destino lo tuviera marcado, le tocó de grande como trabajador y jefe de proyecto de la Casa de los Cristales, encarar el reacondicionamiento de la Base Antártica Marambio. Por su 50 aniversario, el INTI y un conglomerado de empresas, la acondicionaron térmicamente con tecnología de última generación en paredes y aberturas. En la secundaria, Lucas era dirigente del Centro de Estudiantes en la Escuela Técnica de Olavarría, siempre fue un poco líder. En su fábrica  Intervidrios, es el delegado gremial, un delegado diferente, que trabaja y encara proyectos como el Antártico, que lo llevó a trabajar con vientos de 70 km hora. Lucas se consuela y no baja los brazos a pesar de todo lo que nos pasa a los argentinos, siente orgullo por la tecnología que se crea desde una humilde ciudad del interior bonaerense y por compromiso con el trabajo, la templanza y el profesionalismo de los argentinos.

Cristina, Argentina y Elena, daban clases en Santiago del Estero y para llegar a sus escuelas desde sus casas debían recorrer 120 km por día, vivían lejos de la Capital, donde trabajaban en escuelas públicas. Llegaban haciendo dedo, en combi cuando el presupuesto lo permitía o en micro que para en todos los pueblos de su recorrido, aunque también para ellas el micro era privativo por el costo.

Su vocación y el amor por sus niños las motivaba para bajo cualquier circunstancia estar con sus alumnos. Su sueldo mensual no alcanzaba los $15 mil al mes. Una mañana del  7 de abril, en la Ruta 34 a la altura de la Banda (a 20 km de la capital santiaguera), el humo de la quema de un basural, disminuyó la visibilidad de esa ruta que está en buenas condiciones. Un choque entre un camión de caudales y un auto provocó una tragedia en cadena de la que participaron 8 vehículos. Las 3 docentes fallecieron y hubo 9 heridos de gravedad.

Cristina Suárez Alvarez, de 51 años, que vivía en la localidad de Fernández, departamento Robles; Argentina Ruiz (55), del el barrio 1º de Mayo; y Elena Roxana Corbalán (52), del complejo IV Centenario de la ciudad de La Banda, quedan en el recuerdo de sus alumnos y vecinos y sus familias.

Cacho era estudiante de física, vivía en Bariloche. Estaba a punto de graduarse en el Instituto Balseiro, el ímpetu juveníl lo hacía soñar con crear desde la física innovaciones. Se graduó y nada menos que en  la casa de altos estudios considerada por muchos, la de mayor rigor y exigencia de la argentina. Era inquieto, pero siempre más cerebral que impulsivo. Un conocido le contó una idea, algo parecido a lo que él pensaba. Al poco tiempo era parte del equipo que fundó  el INVAP que es  una Sociedad del Estado. Una empresa argentina de alta tecnología dedicada al diseño, integración, y construcción de plantas, equipamientos y dispositivos en áreas de alta complejidad como energía nuclear, tecnología espacial, tecnología industrial y equipamiento médico y científico.

Cacho siempre tuvo una obsesión, poner su saber y su ciencia al servicio de la sociedad y del país. En 1992 fue nombrado Ceo de Invap hasta 2018  cuando pasó a ser Presidente del Directorio de la misma.  Por modestia él casi ni lo dice pero, se han escrito ríos de tinta de los logros de ese equipo de cientístas argentinos,  1300 en la actualidad. Es la única empresa en Latinoamérica reconocida por la NASA como apta para realizar sistemas satelitales completos, desde su diseño y construcción hasta su operación.  Compitiendo con las potencias tecnológicas del mundo el equipo de Cacho ha ganado licitaciones internacionales para la construcción de reactores nucleares en Australia, Países Bajos, Perú, Arabia Saudita, Argelia, entre otros. Junto con la CNEA, INVAP ha desarrollado el Proyecto Carem (Central Argentina de Elementos Modulares), una planta nuclear de baja potencia (100 MWth, 25 MWe netos),

INVAP desarrolló en el marco del Programa de Construcción y Diseño Espacial de la CONAE varios satélites de la línea SAC (Satélite de Aplicaciones Científicas): Satélites SAOCOM y ARSAT. Los satélites argentinos son comandados por el Centro de Control de Operación de Misiones ubicado en la Estación Terrena de Córdoba del Centro Espacial Teófilo Tabanera perteneciente a la CONAE. En el año 2005 INVAP comenzó el desarrollo del primer modelo de radar primario 3-D en varias etapas o MET. Radar secundario y Radar Mamboretá. En cada proyecto y cada realización está una parte del sueño de aquel sencillo estudiante de física y de un equipo de científicos argentinos, que de manera anónima hacen e hicieron patria en forma continua.

Una frase en una marquilla de cigarrillos de su papá  y su inquietud por coleccionarlas, le hicieron advertir  una vocación irrefrenable por un arte milenario: los aforismos. Estos, son pensamientos cortos, un decir poco para decir mucho. Como dice uno que es insgnia “hay que arroja un vidrio roto sobre la playa y hay quien se agacha a recogerlo”, de esas pocas palabras podría escribirse un tratado sobre el bien y el mal. Los aforismo, son de la época de Aristóteles, tienen autor conocido, eso los diferencia de las frases o dichos y refranes. José Narosky, padre de hijos grandes, escribano de profesión y pasando ya los 40 años, fue al velorio de un amigo, subió a su auto se miró en el espejo retrovisor y pensó “ el dolor dibuja la fisonomía”, agarró un papel, lo escribió, Desde entonces, no pudo para de escribir aforismos, tiene escritos más de 15 mil. Publicó 12 libros el primero de ellos, Si Todos los Hombres, tuvo 32 reimpresiones. Vendió 1670.000 ejemplares. Le llegó el reconocimiento de sus colegas con el premio José Hernández” de la literatura  y como nadie es profeta en su tierra, fue Best Seller extranjero en Colombia y Venezuela a fines de la década del 90. En el campo de los caídos de Arlington en los EEUU, en la entrada hay un aforismo suyo que dice “En la guerra no hay soldados sin heridas”.  Su obra ha sido traducida a 13 idiomas y con solo poner su nombre en google sus aforismos arrojan 67800 sitios donde él y sus aforismos están mencionados. Ha derribado fronteras y atravesado océanos. Su vocación por la literatura, hizo que su profesión de escribano quedara en manos de su hijo Daniel y su nieto Diego. Quizás nunca imaginó que su pensamiento breve y su prédica de aforismos, se convetirían en una tendencia mundial a través del Twitter, incluso algunos lo denominan como el padre intelectual de este último. Una contribución al pensamiento complejo desde pensamientos breves, ponen en valor el aporte de José Narosky a nuestra cultura. Hacedores de patria, ejemplo y orgullo, vale la pena seguir Argentina.

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