viernes, febrero 13, 2026

POR QUÉ MATARON A SAN VALENTÍN?

El origen del día que celebra al amor. Por Lic. Jaime Selser — Creador de contenidos digitales


Cada 14 de febrero el mundo se llena de flores, mensajes y gestos que intentan decir lo que a veces cuesta poner en palabras: amor. Pero detrás de esta fecha luminosa existe una historia oscura y conmovedora: la de un hombre ejecutado por defender el derecho de las parejas a unirse.
San Valentín fue un sacerdote de la Roma del siglo III que desafió una orden imperial que prohibía el matrimonio de jóvenes soldados. El poder sostenía que, sin lazos familiares, combatirían mejor. Valentín pensaba lo contrario: creía que el amor fortalecía el espíritu y daba sentido a la vida. Por eso casaba enamorados en secreto. Descubierto por las autoridades, fue encarcelado y finalmente ejecutado un 14 de febrero. Murió por unir lo que el poder quería separar.
La historia humana conserva otros amores que también vencieron barreras. El poeta Robert Browning y Elizabeth Barrett iniciaron su relación a través de cartas, mientras ella vivía enferma y bajo el estricto control de un padre que le prohibía casarse. Decidieron huir juntos, formaron pareja y ella recuperó energía creativa y vital. El amor fue refugio, impulso y transformación.
También fue extraordinaria la unión entre Marie y Pierre Curie: compañeros de vida y de laboratorio, de esfuerzo silencioso y descubrimientos que cambiaron la ciencia. Su vínculo mostró otra dimensión del amor: proyecto compartido, respeto intelectual y compromiso cotidiano.
Otro caso intenso y creativo fue el de Frida Kahlo y Diego Rivera: una relación atravesada por el arte, la admiración mutua y las crisis. Compartieron pasión estética y compromiso cultural. Entre encuentros y rupturas, su vínculo dejó una marca profunda en la historia del arte latinoamericano y mostró que el amor también puede ser motor de expresión y legado.
En tiempos más cercanos, la relación entre Barack y Michelle Obama se convirtió en un símbolo contemporáneo de compañerismo y apoyo recíproco. Ambos han contado cómo construyeron su pareja sosteniendo el diálogo, el respeto profesional y el trabajo en equipo aun bajo la enorme presión de la vida pública. Amor como sociedad, equilibrio y propósito compartido.
Vale recordarlo con claridad en tiempos de vínculos frágiles y confusos: el amor sano no controla, no humilla, no absorbe, no anula la identidad del otro. El amor genuino cuida, respeta, escucha, acompaña y da libertad. Amar no es poseer: es potenciar. No es dominar: es construir.
Porque, cuando es verdadero, el amor no hiere: transforma.
El amor sigue siendo el más hermoso de los milagros.

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