miércoles, abril 17, 2024

HOLOCAUSTO: HEROES OLVIDADOS. Por José Narosky

La Asamblea General de las Naciones Unidas, designó el 27 de enero, Día Internacional de Conmemoración Anual, en Memoria de las Víctimas del Holocausto. El motivo alude al hecho  que ese día de enero de 1945, se liberó el Campo de Concentración de Auschwitz. Fue peor  genocidio organizado de la historia humanidad. Se identifica con el nombre de Holocausto, conocido en hebreo como la Shoá y traducido como «La Catástrofe», llevada adelante por el nazismo entre 1939 y 1945. El exterminio alcanzó a 6 millones de judíos, entre los que había 1 millón de niños. Como si fuera poco tanto dolor, el régimen asesino, en su terminología, lo denominó con el eufemismo la “Solución Final” . Según investigaciones periodísticas, al menos 23 argentinos, de origen judío fueron asesinados en los campos de concentración nazis.  Los actos de opresión y asesinato,  se extendieron a otros grupos étnicos y políticos. Cada brazo del aparato del Estado alemán, participó en la logística del genocidio, convirtiendo al Tercer Reich en un «Estado genocida».

Frente a tanta barbarie, hubo verdaderos héroes, que desde su lugar, contribuyeron para mitigar tanto dolor. Fueron miles, de distintos países, con diferentes recursos y posibilidades de ayuda, pero con un sentido humanitario que los unía. Pero quisiera subrayar a 2 de ellos. Raúl Wallemberg, y la monja católica Elisabeth Hesselblad, santificada por el Papa Francisco, en un acto de reconocimiento más que  merecido, en junio de 2016.

Baruj Tenembaum, un argentino que dedicó gran parte de su vida a mantener viva la memoria de los héroes olvidados del holocausto, desde la Rauol Wallemberg International Foundation. Un espíritu sensible, un hombre justo, que no dudó en entregar su vida para que la idea del olvido y la impunidad del horror no vencieran a la verdad y la justicia. Tenembaun, un hacedor silencioso de una memoria viva que la humanidad necesita, continúa hoy, tenazmente su labor humanitaria. No creo  exagerar al afirmar que bien sería digno merecedor de un premio Nobel de la Paz. Pero su inspirador, Raúl Wallemberg, un hombre, desgarbado, con una prominente calvicie, era un diplomático sueco. Su familia era una de las más prestigiosas en su tierra. Trabajaba en la embajada de su país en Budapest, Hungría. Un verdadero héroe olvidado. El lo tenía todo,  pero su corazón y su espíritu humanitario, le impidieron ser testigo silencioso ante la barbarie. Raúl Wallemberg, usó su status diplomático para salvar a centenares de judíos húngaros entregándoles pasaportes protegidos (SchutzPass), que los identificaba como suecos, en espera de repatriación.

Hay también una heroína, Mary Elizabeth Hesselblad, una monja sueca. Durante la Segunda Guerra Mundial se dedicó a trabajar a favor del pueblo romano y principalmente a ofrecer refugio a varias familias de judíos perseguidos. También trabajó en el diálogo interreligioso y contra el racismo. Se la conoció como “la segunda Brígida”. Su entrega, y su inmenso amor por el prójimo, en una vida de santidad, la inmortalizaron y resultó santificada, por el papa Francisco.

Un aforismo final para estos héroes casi olvidados “Hay seres humanos que hacen el bien, por necesidad vital”

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