miércoles, mayo 22, 2024

MEMORIAL ADUANERO A 65 AÑOS DEL BOMBARDEO DE PLAZA DE MAYO

Por Rodolfo D. Giacomozzi – Secretario de la Mutual de A.E.A.N.A (Asociación de Empleados de la Administración Nacional de Aduadas)

El 16 de junio de 1955 como parte de una operación golpista para truncar el orden constitucional, 34 aviones Beechcraft, North American y Gloster Meteor, -unidades de FFAA estaduales-, descargaron sobre Plaza de Mayo, durante seis horas y en plena circulación ciudadana, toneladas de explosivos que produjeron una masacre tan inaudita como incriminante del propio Estado.

Aquel día jueves -nublado y frío- estaba programado un homenaje al General San Martín y un desagravio a la bandera nacional, quemada días antes en un acto religioso. Sorpresivamente, el gentío presente allí vio surcar en el cielo escuadrillas de aviones que provenían unos de la Base Aérea de Morón, otros de la Base Naval de Punta Indio.

El bombardeo sobre la Plaza de Mayo provocó 386 muertes y causó graves destrozos en la zona.

No sobrevolaban para plegarse al homenaje al Padre de la Patria, sino para descargar sobre la población inerme de la histórica Plaza, catorce toneladas de explosivos!, en la insanía de que esta atrocidad doblegaría al gobierno constitucional justicialista. Esto habría de ocurrir pero tres meses después, el 16 de setiembre de 1955.

La cruenta insurrección dejo un tendal de victimas: 386 fallecidos y más de 800 heridos. Las explosiones estallaban por doquier sobre transeúntes, colegiales, oficinistas, sobre autos, trolebuses y vendedores ambulantes.

El objetivo de atentar contra el Presidente Juan D. Perón y tomar la Casa Rosada, sobre la cual se incrustaron más de treinta bombas, se frustra por la defensa heroica de los Granaderos y civiles leales al Gobierno. Varios Granaderos perdieron la vida en esa lucha, alcanzados por la fusilería belga que los sublevados «estrenaban» ese día. No prospera la asonada, a las 16 horas de ese día,
desde el Ministerio de Marina asomaba la bandera blanca de rendición. Nadie pagaría por lo hecho.

Si bien alguna bomba cayó frente a la Aduana, no afecto a los aduaneros en general, pues ese día se decretó asueto para facilitar la concurrencia a la ceremonia patriótica. Un gran compañero, Amado Aparicio, que hiciera de socorrista en medio de semejante espanto, dejó testimonio de la asistencia al acto de varios aduaneros. Y también del parte doloroso acerca del aduanero Juan Carlos Marino de 43 años, que había sido alcanzado por las ráfagas criminales y no sobrevivió al ataque.

Producto de esa circunstancia, su hijo, Miguel Ángel Marino ingresaría, muy joven, a nuestra Aduana. Su conducta belgraniana, su generosidad y camaradería le granjearon un presuroso reconocimiento social. Llegó a presidir la Asociación Mutual A.E.A.NA. y en 1975 asumió con el apoyo casi unánime de los trabajadores como Secretario General del gremio aduanero; le tocó presidir la conquista y homologación del Convenio Colectivo de Trabajo para los aduaneros, que se firmó en el Ministerio de Trabajo el 21 de agosto de 1975.

En la presentación del texto ordenado del Convenio Colectivo, el 6 de agosto de 1975, Miguel Ángel Marino nos expresaba: «Con nuestro Convenio Colectivo, cae en la Aduana la prehistoria laboral, para dar paso al Derecho Social en Aduana; marcando así el fin de los actos unilaterales e injustos, buscando asegurar y consolidar la Justicia Social, armonizando los derechos del individuo con los de la Comunidad Nacional porque «nadie se realiza en una comunidad que no se realiza»

Fueron aquellas, jornadas imborrables, de compañeros inclaudicables y delegados de ley, acompañados siempre por jefaturas a tono con los cambios, siendo maestros de sus empleados. Hoy con orgullo podemos decir: eran muchas voces pero se oía una sola vos, la Voz de la unión de los Aduaneros. Todo se conjugaba para la conquista de la dignidad laboral y su ejemplo nos alumbra hasta el presente.

Miguel Ángel , motivado por su hija María Daniela Marino, intentó la reivindicación de derechos a las víctimas de aquella tragedia del 16 de Junio de 1955. Falleció sin lograrlo en el año 2002.

La Dra. María Daniela Marino tomó más tarde el reclamo de su padre; y tuvo el orgullo de lograr a través de la Secretaria de Derechos Humanos, que el Congreso Nacional sancione la Ley 26.564/09, de resarcimiento para los familiares de las víctimas de aquella masacre.

La Dra. Marino, como Presidenta de la Comisión de Familiares de Víctimas del Bombardeo del 16 de junio de 1955, dejó inaugurado un Monumento evocativo en el año 2008, con una escultura donde está grabado el nombre de su abuelo aduanero Juan Carlos Marino, junto a los nombres de todos los caídos ese infausto día de 1955.

Hoy, en recordación de la fecha, la Dra. Marino encabezó una conmemoración virtual a partir del mediodía, en la que subieron a las redes videos y fotos del cruento hecho.

Los aduaneros de todos los tiempos nos solidarizamos con este Memorial, gratitud del corazón.

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